Artículos

Artículos de psicología

Ideas para comprendernos mejor.

Escribo sobre el sufrimiento humano, los vínculos y nuestra manera de vivir. Lecturas para detenernos, abrir preguntas y mirar la salud mental con atención.

Un espacio para leer y pensar.

Lee los primeros párrafos y sigue el artículo completo en Substack, donde podemos continuar la conversación.

119 lecturas

SUBSTACK · ADELANTO

Los silencios en terapia psicológica

En el contexto íntimo de una sesión terapéutica, el silencio no irrumpe como un simple vacío entre palabras, sino que se instala como una forma sutil —y a menudo poderosa— de presencia. Su aparición, ya sea imprevista o cuidadosamente propiciada por el terapeuta, revela un terreno fértil para la exploración emocional y relacional. Lejos de ser una pausa anodina entre intervenciones verbales, el silencio que se hace lugar en el vínculo terapéutico se convierte en una vía privilegiada de comunicación implícita, capaz de vehicular significados complejos y de abrir espacio a experiencias internas de difícil acceso mediante la palabra explícita (Lane, Koetting, & Bishop, 2002; Ladany, Hill, Thompson, & O’Brien, 2004).

Conviene señalar que no todo silencio es igual, ni todo momento silente actúa en beneficio del proceso. De hecho, los silencios pueden ser tanto una herramienta terapéutica valiosa como un foco de desconexión o malestar. Su potencial constructivo o disfuncional depende, en gran medida, de cómo son habitados por ambas partes: terapeuta y cliente. Cuando el silencio es acogido desde una actitud genuina de respeto y sintonía, puede facilitar una vivencia relacional profundamente empática, ayudando al paciente a entrar en contacto con sus afectos, sus pensamientos, e incluso con aspectos de sí mismo que hasta entonces permanecían ocultos o indefinidos (Levitt, 2001). Pero si estos silencios son vividos como indiferencia, frialdad o desatención, pueden erosionar la alianza terapéutica, reactivar heridas previas o alimentar dinámicas defensivas, especialmente en aquellas personas cuya historia de apego ha estado marcada por la inseguridad o la evitación del vínculo (Daniel et al., 2018).

SUBSTACK · ADELANTO

La Voz Interiorizada de los Terapeutas

Cuando el proceso terapéutico se aproxima a su fin, emerge con claridad en la vivencia del paciente una presencia que trasciende el tiempo de las sesiones: la voz del terapeuta, ya no ubicada en el aquí y ahora, sino transformada en una guía interna que acompaña, calma y orienta. Esa voz —que ha sido compañía en la tormenta y faro en el desconcierto— no se extingue, sino que deviene un recurso interno disponible. Desde la teoría del apego, esta continuidad invisible no solo tiene sentido, sino que resulta esencial para comprender cómo las experiencias vinculares reparadoras dejan huellas duraderas en el psiquismo humano.

John Bowlby concibió el apego como una necesidad biológica primaria que estructura nuestras creencias sobre la disponibilidad del otro y nuestro derecho al cuidado. Cuando estas experiencias han sido deficitarias, contradictorias o traumáticas, los modelos internos resultantes tienden a generar desregulación emocional y sufrimiento psíquico. En este contexto, la psicoterapia se configura como un espacio relacional privilegiado en el que lo afectivo puede reconfigurarse a partir de la vivencia emocional directa.

SUBSTACK · ADELANTO

Entre el algoritmo y la desesperanza

«Mi hija no me lo dijo. Lo compartió en TikTok, en un vídeo en blanco y negro con una frase que parecía poética... pero no lo era. Solo más tarde entendí que era su forma de despedirse». Esta afirmación —real, repetida en distintas versiones por madres, padres, docentes y amistades— refleja con crudeza una realidad creciente: la ideación suicida en la adolescencia ha adquirido nuevas formas de expresión en la era digital. Hoy, el malestar emocional de los jóvenes no solo se vive en silencio o en el ámbito privado: se exhibe, se reproduce y, en ocasiones, se amplifica desde la intimidad pública de una pantalla.

La adolescencia, de por sí, constituye una etapa de particular fragilidad emocional. Pero cuando se ve atravesada por una exposición constante a ideales de éxito impostado, cuerpos inalcanzables y vínculos fugaces —todo ello alimentado por las dinámicas propias de las redes sociales—, los factores de riesgo se multiplican. En este contexto, el suicidio juvenil ya no puede entenderse como un hecho aislado o inexplicable, sino como una problemática urgente de salud pública íntimamente entrelazada con la tecnología contemporánea.

SUBSTACK · ADELANTO

El principio de incertidumbre de Heisenberg y suicidio.

En el corazón de la física cuántica, el principio de incertidumbre formulado por Werner Heisenberg plantea que resulta imposible conocer de manera simultánea y con exactitud dos propiedades esenciales de una partícula —por ejemplo, su posición y su velocidad—, ya que al precisar una de ellas, inevitablemente se difumina la otra. Esta idea, aunque originada en el mundo subatómico, ha sido objeto de interpretaciones filosóficas diversas. Sin embargo, pocas veces se ha abordado su resonancia metafórica y, sobre todo, su aplicabilidad concreta en el campo de la psicología clínica, particularmente en la comprensión y el abordaje del suicidio. En el presente trabajo, proponemos una reflexión situada, que parte no de la certeza absoluta, sino de la aceptación consciente de los márgenes de ambigüedad e imprevisibilidad que atraviesan el fenómeno suicida.

Quienes hemos acompañado clínicamente a personas en riesgo suicida sabemos que, por más exhaustivo que sea el proceso de evaluación y seguimiento, nunca es posible anticipar con certeza quién acabará quitándose la vida. Hay momentos en los que, incluso tras señales de aparente mejora, el desenlace ocurre de forma repentina, silenciosa o en apariencia contradictoria. Esta tensión entre el anhelo de prever y la imposibilidad de hacerlo con plena exactitud remite con fuerza al núcleo de la formulación de Heisenberg: cuanto más nos enfocamos en capturar una variable —por ejemplo, el nivel actual de riesgo suicida—, más se nos desdibujan otras dimensiones igual de cruciales, como el sufrimiento subjetivo, la ambivalencia entre el deseo de vivir y morir, los impulsos abruptos o la irrupción súbita de factores precipitantes.

ARCHIVO DEL BLOG

Entre el algoritmo y la desesperanza: suicidio juvenil en la era de las redes sociales

Introducción: Un dolor que se cuela por las pantallas “Mi hija no me lo contó. Lo publicó en su perfil de TikTok, con un vídeo en blanco y negro y una frase que parecía poética… pero no lo era. Solo después entendí que era su forma de despedirse”. Esta frase —real, repetida en múltiples versiones por madres, padres, profesorado y amistades— resume con crudeza la…

La próxima lectura, en tu correo.

Si estos temas te acompañan, puedes seguir la conversación en Substack y elegir cómo recibir las nuevas publicaciones.

Suscribirme en Substack ↗

Dr. Luis Fernando López-MartínezWhatsApp · 658 056 656luisfernandolopez@isniss.es
1
Hola, soy Luis Fernando López
¿En qué puedo ayudarte?
Powered by