Érase una vez el miedo…

8 Feb, 2017 | Psicología Emocional

“Las cosas que más tememos ya nos han ocurrido en la vida” 

 Robin Williams

“Nada en la vida se le debe temer. Sólo se le debe comprender”

 Marie Curie

¿Qué es el miedo?

 

El miedo es una emoción que nos paraliza, nos incapacita, nos limita. Da igual que venga disfrazado de una situación, de un objeto, de una persona, real o imaginario. Sea como sea, el miedo posee una importante carga emocional en aquellos a los que acompaña, un pesado sufrimiento; sin embargo, también es poseedor de un oasis de conocimientos y aprendizajes sobre nuestro modo de entender el mundo, sobre lo que creemos saber de nosotros mismos.

Opiniones acerca de la emoción de miedo

 

Sin lugar a dudas, el miedo se ha convertido en la emoción humana más popular en los últimos años. ¿Quién de vosotros no ha compartido una frase o un vídeo en las redes sociales donde se inste a los seguidores a “no tener miedo”?. No obstante, me pregunto, ¿cómo sería una vida en ausencia de esta sombra que parece perseguirnos?; es decir: ¿qué pasaría si viviéramos sin miedo?.

Desde mi opinión sólo hay una posibilidad, un desenlace fatal: la muerte. Entre las muchas respuestas que me he encontrado en algunos de mis pacientes a esta opinión, comparto con vosotros algunas de ellas, otras he preferido dejarlas en el tintero, básicamente por vergüenza:

  • “¡Anda, Anda!… pues no eres exagerado”.
  • “¡Pues vaya psicólogo!… si eres peor que mi padre”.
  • “¡Y para esto estudiáis cinco años de carrera, pues que bien…”
  • “ ¡Así me vas a quitar tú mis miedos pronto, si lo sé no vengo…”

¡De verdad lamento que lo toméis así, pero es la verdad!… si no tuviésemos miedo, sólo habría un desenlace posible, moriríamos sin más. Déjenme exponerles mi punto de vista, antes de pasar a engrosar mi lista de frases para el recuerdo…os lo agradeceré y mi maltrecho ego también. Bromas aparte, es importante señalar que el miedo es una de las emociones básicas de nuestra especie cuya función fundamental es la protección, la supervivencia del individuo. Si no tuviésemos miedo, no tendríamos lo que me gusta llamar “filtros” y en consecuencia saltaríamos acantilados, nadaríamos entre tiburones o llegaríamos cada noche a las tantas de la madrugada mientras nuestra pareja espera en casa, poniendo sin lugar a dudas en peligro nuestra vida, o en el mejor de los casos, la continuidad de nuestra relación sentimental. Por lo tanto, el miedo tiene un papel esencial en nuestra vida, a pesar de que haya sido categorizado como una emoción conflictiva como anunciaba Norberto Levy en su obra La sabiduría de las emociones.

Al inicio del artículo, decíamos que es habitual oír, leer o ver en diferentes medios y redes sociales esa máxima de “evita tus miedos”, “vence el temor”… como si esta emoción fuese una perturbación que hay que desterrar de nuestras vidas, dejando de escuchar el mensaje que nos intenta desvelar. Nada más lejos de la realidad. No creas todo lo que lees, ni siquiera este artículo.

Cambiando perspectivas, alejamos los miedos

 

Os propongo un cambio de perspectiva, para que el miedo sea un aliado en nuestro proceso de desarrollo y crecimiento personal. Una modificación de enfoque, mediante el cual vamos a pensar en el miedo y los sentimientos que nos crea, no como una señal de peligro, no como una perturbación, sino como una señal de alarma que requiere de una gestión activa por nuestra parte. Sería el ejemplo de la alarma que estaría conectada en nuestra vivienda y que ante una intrusión, se activa para alertarnos de que nuestra propiedad se encuentra bajo una sospecha de amenaza. Con esta nueva visión, cambia mucho el guión de la historia que nos contamos, ¿no es cierto?.

En los humanos, siguiendo de nuevo a Levy, las amenazas que derivan en el miedo, pueden venir en dos direcciones, en lo físico y en lo emocional, siendo su percepción proporcional a los recursos y capacidades que poseemos para afrontarla. Y es aquí donde el miedo nos engaña, haciéndonos creer que el propio miedo es el problema, cuando en realidad es la alarma que nos indica la existencia de alguna amenaza a la que atender. El miedo no es nuestro enemigo, muy al contrario, es un aliado en nuestra supervivencia, pero… ha tenido muy mala prensa… ha tenido un mal publicista…

Vivir sin miedo no es que no sea posible, es que no es recomendable. Ahora bien, superarlo si éste nos impide avanzar, nos bloquea, nos limita, es una de las mejores formas que conozco para poder desarrollarnos como personas y crecer aprendiendo ese mensaje velado que esconde en sus “zonas más oscuras”, permitiéndonos alcanzar una vida mas consciente y plena.

Sófocles, el poeta trágico griego, nos decía que “para aquel que tiene miedo, todo son ruidos”. Y es que a lo largo de toda una vida, nos enfrentamos a una amalgama de situaciones vestidas de una buena dosis de incertidumbre, que irremediablemente nos provocan miedo, hacen “ruido”, no nos dejan concentrarnos en lo verdaderamente importante. De este modo, entramos poco a poco, sin consciencia, en una espiral de miedos (al fracaso, al rechazo, a las pérdidas, a la muerte, a los cambios…) que se convierten en barreras que nos impiden sentirnos plenos y alcanzar los objetivos que nos proponemos, manteniéndonos en una zona de confort de las que difícilmente podremos salir.

El cuento que nos contamos. Pasos de re-edición

 

En definitiva, todos nos contamos un cuento, que se inicia con un “Érase una vez un miedo, mi miedo, aquel que nos impide aquello que deseamos, aquello un anhelamos. Un relato, que no está aún terminado y del cual tu eres el protagonista. ¿Cómo te gustaría que acabase tu historia?, ¿cómo vencerías tu miedo?, ¿qué recursos y herramientas dispones para ello?. Todos nos contamos un cuento, que se inicia con un “Érase una vez un miedo”... Click Para Twittear

Si ya has reflexionado sobre estas preguntas, a buen seguro ya estarás saliendo de tu zona de confort, ¡felicidades!, es un gran paso para conseguir una vida más plena y satisfactoria conforme a tus necesidades, superando tus propias barreras y re-escribiendo tu propio cuento.

Permíteme que comparta contigo cual es uno de mis miedos y cómo logré superarlo. Mi mayor temor era la fantasía de no poder hacer las cosas con la suficiente diligencia y perfección, lo que provocaba en mí toda una cascada emocional. La buena noticia sin embargo es que gracias a estos sencillos pasos, pude dejarlo atrás y ganar confianza en mí mismo. Veámoslos:

  • Paso 1: Admitir. Reconocer que tenemos miedo, nos da energía para poder enfocar nuestras acciones sobre aquello que nos bloquea.
  • Paso 2: Identificar. Hacer un ejercicio de introspección, de mirar hacia nuestro interior, y poder observar, identificando qué nos causa temor, qué nos paraliza, qué nos limita, promueve darnos cuenta de dónde tenemos que trabajar para superar nuestros miedos.
  • Paso 3: Explorar. La mejor pregunta que te puedes hacer es: ¿qué es lo peor que puede pasar?. De este modo, podemos trabajar ese pensamiento catastrofista responsable en la mayoría de ocasiones de nuestro inmovilismo y anclaje a la zona de confort.
  • Paso 4. Real o Imaginario. Muchos de nuestros miedos, se basan en creencias, en pensamientos que nada tienen que ver con la realidad. Los psicólogos llamamos a este tipo de formas de pensar, disonancias cognitivas, y hay tantas como miedos… Una buena forma de desmontarlas es someter a prueba la realidad de estos pensamientos y reestructurarlos, dando una nueva perspectiva a aquello que nos decimos acerca de lo que nos pasa, como decía el filósofo Epicteto.
  • Paso 5. Acción. No hay otro modo, si tienes miedo, debes hacerlo con miedo. Lanzarte a hacer las cosas, a pesar del temor, una vez hayamos pasado por las fases anteriores (lo que garantiza una toma de conciencia, de darnos cuenta, de exploración de nuestro interior) es la única forma de permitirnos, de responsabilizarnos de nuestra vida y de nuestros temores, conquistando ese terreno que fuimos perdiendo a través del miedo.
  • Paso 6. Aquí y ahora. La mayoría de los miedos, como el mío propio, no es más que un temor enfocado hacia el futuro. Existir en el presente, en este lugar –aquí- y en este tiempo –ahora- promueve estados de pensamiento que se ocupan y no se preocupan por un lugar y un tiempo que no son reales, son imaginarios, son creados por nuestra mente. Aprender, re-educarnos a vivir en el presente, evitará mucho de nuestros miedos, ya que éstos casi siempre, existen en el futuro.

A modo de conclusión

 

De un modo u otro el miedo se vuelve en nuestra contra cuando permanece en el tiempo y se transforma en patologías que deben ser atendidas por personal especializado (ansiedad, fobias…). Por ello, empezamos aquí, ahora que seguimos “sanos”. Iniciemos nuestro cuento aquí, ahora, re-editemos la historia de nuestros miedos.

“Érase una vez un miedo que convivía junto a un hombre llamado Fernando, una persona que poco a poco se fue dando un voto de confianza y empezó a afrontar lo que tanto temía…”

Luis Fernando López Martínez

Luis Fernando López Martínez

Psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta. Colegiado M31676

Mi labor sanitaria se enfoca al tratamiento psicoterapéutico de adultos y adolescentes. Codirector y creador de Proyecto ISNISS del Programa de Doctorado de Psicología de la Salud de la UNED. Investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Psicoterapias Humanistas. Máster en Intervención Comunitaria. Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Técnico Experto en Violencia de Género y PRL. Colaborador y divulgador científico en medios de comunicación y prensa, asociaciones e instituciones públicas y privadas en materia de salud mental.

 

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