Los mitos del amor romántico

25 Ago, 2016 | Terapia de Pareja

Son muchos los años que llevo trabajando para que la igualdad y prevención de la violencia de género sea real y efectiva, sorprendiéndome aún del significado que chicas y chicos mantienen sobre las relaciones de pareja, prevaleciendo en su discurso los mitos del amor romántico que ligan las relaciones afectivas con el control, los celos, los sacrificios y el abandono personal, promoviendo una concepción del amor y las relaciones que no es real.

En este artículo, muestro algunos de los mitos que circulan en el discurso social de nuestra cultura, poniendo el énfasis en cómo su aceptación puede ser un factor de mantenimiento que se aleja de la salud y satisfacción necesaria para el crecimiento y bienestar personal.

Pero… ¿qué es un mito?

 

Cuando hablamos de los mitos, referimos el sistema de creencias que compartimos en la cultura y comunidad donde habitamos, considerando los mismos como historias verdaderas que son transmitidas a lo largo de la historia de un pueblo, generación tras generación, validando su contenido y significado como un hecho real.

Creencias y modos de entender las relaciones, que son transmitidas a través del acervo cultural desde la infancia, en modo de cuentos, canciones, juegos, medios de comunicación etc,… con el objetivo esencial de otorgar un respaldo narrativo a qué es amor y qué no, basado en las creencias centrales de la comunidad.

El propósito del mito, no es entretener, sino brindar una explicación, un significado del amor –en esta ocasión- que justifica su práctica y la reproduce socialmente.

Descifrando el código del amor romántico

El mito de la media naranja

 

En origen del mito de la media naranja, lo encontramos en Platón y su obra El Banquete. En ella, se fragua la creencia de que la raza humana es casi perfecta, aunque su esencia es incompleta, iniciándose una búsqueda desesperada de unión con otra mitad que completará la carencia, la falta, hallando la felicidad y la plenitud.

No obstante, tal y como la obra refiere, el final de la búsqueda concluye con el encuentro entre mitades, fusionados en un enamoramiento tal, que acaban muriendo de hambre e inacción. Encuentro, fusión y muerte se unen en este mito irreal y altamente insano.

Desde mi opinión, deberían explicarnos desde pequeños que ya somos seres completos y que las relaciones de pareja son elecciones personales que nos complementan en la búsqueda de nuestra propia felicidad, más no lo definen, ni la determinan.

Somos seres completos, las relaciones son elecciones personales que nos complementan. Click Para Twittear

El mito de los celos

 

¿Quién no ha escuchado en alguna ocasión “los celos son signos de amor” o frases parecidas?… Nada más lejos de la realidad, mi respuesta es clara, los celos NO son signos de amor, sino que muy al contrario, son muestras inequívocas de dependencia emocional, inseguridad, violencia y de un apego restrictivo.

La premisa de cualquier relación de pareja debe estar basada en el respeto, la libertad y la confianza, nunca en la imposición de límites. No obstante, consciente de que los celos pueden aparecer, éstos deben atenderse como lo que son, una muestra de carencias personales a trabajar, con el objetivo de continuar el camino del autoconocimiento.

Como consejo, si sentimos en alguna ocasión celos o simplemente algo no nos ha gustado, es hacer un ejercicio de respeto hacia el sí mismo, sin iniciar “una tormenta de pensamientos”, sentándonos a hablar con la pareja, de un modo calmado, tranquilo y asertivo y exponerle nuestras dudas e inquietudes, sin acusaciones, límites o reproches.

Esencial, no entrar en dinámicas de comprobaciones (mirar las llamadas, Whatsapp, email, etc…) ya que además de ser una forma de agresión a la intimidad de la pareja, puede ser un delito tipificado en el Código Penal.

La confianza, recuerda, nace del respeto hacia la pareja, sus circunstancias y su intimidad.

La base de toda pareja se basa en el respeto, la libertad y la confianza, no en los límites. Click Para Twittear

El mito del “amor todo lo puede”

 

Que el amor todo lo puede, o lo que es similar, que por amor todo vale, queda muy lejos de la realidad. Todos nosotros, a buen seguro, conocemos a personas que se aman con profunda sinceridad, pero mantienen una relación no saludable.

El mensaje que la historia y la cultura nos han insertado en nuestro sentir, es “que el amor siempre triunfa”, superando cualquier dificultad o adversidad. La creencia en este mito, puede llevarnos a situaciones en las que coartamos nuestros derechos y nuestro modo de ver la vida, soportando  actitudes que jamás toleraríamos a otras personas, justificando comportamientos inadecuados y creando falsas esperanzas.

Lamento deciros, que en las relaciones no todo puede aceptarse,  y que llegado el caso, la mejor opción es dar por finalizada la misma.

El mito de las discusiones

 

En este mito, podemos encontrar dos versiones. Una de ellas, el mito de “las parejas que no discuten es que no se quieren”, o por el contrario “discutir es malo, hay que ceder por el bien de la pareja”.

Al cambiar el verbo discutir por el de conversar u opinar, la cuestión toma otro matiz, ¿no es cierto?.

Y es que el conflicto está siempre presente, no sólo en las relaciones de pareja, sino en la sociedad en general. Tener diferencias no es bueno o malo, lo importante es cómo se llevan a cabo estas discusiones.

Si son discusiones constructivas, entendiendo éstas como la capacidad de que cada miembro sea capaz de exponer sus puntos de vista y el desacuerdo de un modo asertivo, facilitando llegar a un acuerdo común, la pareja se verá fortalecida.

Sin embargo, si las discusiones se ejercen desde la imposición, la falta, la exigencia, etc… la relación irremediablemente se deteriora al no permitirse la libertad y el permiso para expresar aquello que se siente y se piensa.

La asertividad en la expresión de tus pensamientos y sentimientos es la clave para evitar caer en la trampa de este mito que tanto daño puede hacer a la pareja. Ni callar es bueno, ni ser un sincericida es recomendable, ¡práctica el sentido común!

La práctica de la asertividad en la pareja es un indicador de bienestar y felicidad. Click Para Twittear

El mito del enamoramiento eterno

 

Si las mariposas no están constantemente y en toda estación presentes en la naturaleza, ¿cómo se pretende que estén siempre revoloteando en el estómago de las parejas?

En este mito, encontramos la falacia donde si una persona deja de estar enamorada apasionadamente de su pareja”, ya no la ama y su mejor opción es la ruptura. Entonces… si no siento de modo permanente mariposas en el estómago… ¿es que ya no deseo, ni quiero a mi pareja?… ¡no te dejes engañar!

Desde mi opinión, si sigues con tu pareja, después de la fase de enamoramiento, felicidades, tu relación ha madurado y se ha asentado en otros pilares, tales como la complicidad, la serenidad, la confianza y el respeto, más que en la euforia y la pasión descontrolada de sus inicios.

El esfuerzo en mantener una relación amorosa y pasional, es como cuidar un jardín… y mantenerlo vivo y sano es perfectamente posible si nos esforzamos en conocer cómo.

El mito de la exclusividad

 

Muchas parejas piensan que si estás enamorado no pueden atraerte otras personas. Lamentablemente esto no siempre es así. A lo largo de nuestra vida, conoceremos a muchas otras personas diferentes y es normal sentirse atraídos por ellas, bien sea intelectual, física o emocionalmente, y es algo completamente natural.

La fidelidad es una opción personal y un añadido que se suma al modo de entender las relaciones de pareja, que también conlleva un coste compensado por los beneficios que nos aporta la relación.

Si conseguimos derribar este mito que anuncia que sólo debemos tener ojos para la pareja, estableciendo una relación sentimental basada en el respeto, la decisión personal acerca de la fidelidad y la libertad, respetando a la otra parte implicada en su propio modo de entender este aspecto, conseguiremos plenitud y felicidad en el terreno amoroso.

El mito de los polos opuestos

 

La expresión de “los polos opuestos se atraen”, tiene su premisa científicamente probada en la física, pero lamentablemente NO en las relaciones amorosas.

Parece ser, que diferentes estudios enfocados a las relaciones de pareja, muestran que las personas con ideologías, expectativas y gustos similares se atraen más entre sí.

Lo cierto es que al inicio de las relaciones, modificar las rutinas de vida personal y gustos  puede aportar un plus a la euforia inicial del encuentro amoroso; no obstante, si esta circunstancia se prolonga en el tiempo, puede ser una fuente de frustración y de obligaciones que no se desean, perjudicando la relación.

Cuanta más cosas se tenga en común con la pareja que hemos elegido para compartir la vida, más probabilidades se tendrán que perduré y se mantenga en el tiempo.

Desmontando los mitos del amor romántico

 

Como iniciábamos este artículo, entender las relaciones de pareja y las situaciones de violencia de género que pueden llevar aparejadas una interpretación veraz de los mitos del amor romántico, requiere de una profunda reflexión de la construcción de la identidad de género cimentada sobre estereotipos tradicionales de nuestro legado cultural y el imaginario colectivo.

La complementariedad y la fusión, son dos rasgos que hemos observado presentes en todos los mitos del amor romántico y que implican una entrega incondicional a una relación ideal de enamoramiento, donde los deseos, intereses y necesidades personales quedan relegados a una sola parte de la díada.

Las relaciones de pareja son cada vez más tempranas y cada vez un número más elevado de parejas adolescentes maduran con la falsa creencia de veracidad de algunos de estos mitos del amor romántico, pudiendo mostrar síntomas de confusión, desorientación e inclusive angustia ante las vivencias reales que experimentan en sus relaciones y que no entienden ni pueden comprender.

Desde mi opinión profesional, existe una falta de conciencia entre lo que es saludable y lo que no lo es en una relación, debiendo acudir a alguno de estos mitos para dar cuerpo y sentido a un camino de aprendizaje en pareja para el cual no nos han educado.

La educación basada en la libertad, el respeto y con el origen puesto en el amor y cuidado por uno mismo, hacia lo diferente, valorando de forma positiva la diversidad, son la base donde prevenir no únicamente las relaciones de pareja tóxicas, sino también y en último sentido la violencia de género y cualquier forma de maltrato en el ámbito familiar.

Enseñar y mostrar a las personas herramientas de autoconocimiento y ofrecer claves que les permitan definir sus relaciones en base a criterios de calidad, bienestar, seguridad, disfrute, igualdad y respeto que eviten situaciones de desigualdad y/o violencia, es responsabilidad de todos.

Luis Fernando López Martínez

Luis Fernando López Martínez

Psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta. Colegiado M31676

Mi labor sanitaria se enfoca al tratamiento psicoterapéutico de adultos y adolescentes. Codirector y creador de Proyecto ISNISS del Programa de Doctorado de Psicología de la Salud de la UNED. Investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Psicoterapias Humanistas. Máster en Intervención Comunitaria. Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Técnico Experto en Violencia de Género y PRL. Colaborador y divulgador científico en medios de comunicación y prensa, asociaciones e instituciones públicas y privadas en materia de salud mental.

 

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