El principio de incertidumbre de Heisenberg y el suicidio: una mirada clínica y práctica desde la psicología

19 Abr, 2025 | Sin categoría

 

El principio de incertidumbre de Heisenberg y el suicidio: una mirada clínica y práctica desde la psicología

En el corazón de la física cuántica, el principio de incertidumbre formulado por Werner Heisenberg plantea que resulta imposible conocer de manera simultánea y con exactitud dos propiedades esenciales de una partícula —por ejemplo, su posición y su velocidad—, ya que al precisar una de ellas, inevitablemente se difumina la otra. Esta idea, aunque originada en el mundo subatómico, ha sido objeto de interpretaciones filosóficas diversas. Sin embargo, pocas veces se ha abordado su resonancia metafórica y, sobre todo, su aplicabilidad concreta en el campo de la psicología clínica, particularmente en la comprensión y el abordaje del suicidio. En el presente trabajo, proponemos una reflexión situada, que parte no de la certeza absoluta, sino de la aceptación consciente de los márgenes de ambigüedad e imprevisibilidad que atraviesan el fenómeno suicida.

Incertidumbre clínica y suicidio: ¿qué podemos saber realmente?

Quienes hemos acompañado clínicamente a personas en riesgo suicida sabemos que, por más exhaustivo que sea el proceso de evaluación y seguimiento, nunca es posible anticipar con certeza quién acabará quitándose la vida. Hay momentos en los que, incluso tras señales de aparente mejora, el desenlace ocurre de forma repentina, silenciosa o en apariencia contradictoria. Esta tensión entre el anhelo de prever y la imposibilidad de hacerlo con plena exactitud remite con fuerza al núcleo de la formulación de Heisenberg: cuanto más nos enfocamos en capturar una variable —por ejemplo, el nivel actual de riesgo suicida—, más se nos desdibujan otras dimensiones igual de cruciales, como el sufrimiento subjetivo, la ambivalencia entre el deseo de vivir y morir, los impulsos abruptos o la irrupción súbita de factores precipitantes.

Lejos de constituir una carencia, asumir la incertidumbre como principio operativo puede representar una guía ética y relacional invaluable. Nos exige renunciar a la ilusión del control total y posicionarnos en una actitud clínica de escucha genuina, abierta y sensible, donde lo prioritario no es anticipar lo que sucederá, sino estar presentes, acompañando el sufrimiento en el tiempo real de quien lo atraviesa.

La incertidumbre como marco epistemológico y clínico

En términos prácticos, trasladar el principio de incertidumbre al terreno de la clínica suicidológica implica redefinir nuestras expectativas sobre la evaluación del riesgo. No se trata de alcanzar una medida cerrada o definitiva del peligro, sino de entenderlo como una construcción dinámica, que se transforma a lo largo del tiempo y en función del contexto, la relación terapéutica y los estados afectivos de la persona. Esta perspectiva exige una actitud de vigilancia clínica activa, flexible y, sobre todo, profundamente humanizada; una vigilancia que integre herramientas estructuradas, sí, pero también una exploración fenomenológica del universo interno del paciente.

Desde este lugar, la entrevista clínica deja de ser un mero instrumento diagnóstico y se convierte en un espacio compartido de sentido, donde terapeuta y paciente transitan juntos la incertidumbre. El objetivo ya no es alcanzar certezas absolutas, sino disponerse a escuchar lo que no se dice, a identificar matices sutiles en el relato o en la conducta, y a sostener una presencia firme, pero no invasiva. En este marco, la incertidumbre no paraliza, sino que potencia nuestra sensibilidad clínica y nuestra capacidad para habitar la pregunta más que la respuesta.

El control de lo incontrolable: una paradoja clínica

Uno de los riesgos más frecuentes en la prevención del suicidio consiste en adoptar una postura que intenta controlar cada uno de los factores implicados en la decisión de morir. Esta postura, comprensible desde la urgencia que impone la responsabilidad clínica, puede derivar en prácticas sobreprotectoras, medicalizaciones excesivas o institucionalizaciones innecesarias que, en lugar de aliviar el sufrimiento, pueden profundizar la desesperanza y el sentimiento de pérdida de agencia en la persona.

Aceptar la incertidumbre no equivale a resignarse o a dejar de intervenir; más bien implica actuar desde otro lugar, desde una ética del respeto por la autonomía, la creación de vínculos terapéuticos significativos y el fortalecimiento de las capacidades internas del paciente para sostener el dolor sin que la muerte aparezca como única alternativa. En ese sentido, trabajar desde la incertidumbre es también trabajar con la vida: con su carácter incierto, cambiante y lleno de posibilidades que a veces no están del todo visibles.

Aplicaciones prácticas: claves para la intervención clínica

Desde este enfoque, emergen algunas orientaciones prácticas que pueden orientar la labor clínica en contextos de riesgo suicida:

  1. Explorar lo no dicho: más allá de las respuestas explícitas, es esencial atender a los silencios, las contradicciones, las fisuras del discurso. La incertidumbre suele habitar precisamente en esas zonas grises del lenguaje.
  2. Evitar simplificaciones diagnósticas: las etiquetas pueden brindar una aparente claridad, pero también corren el riesgo de encapsular a la persona en un diagnóstico que no hace justicia a la complejidad de su historia vital y su sufrimiento particular.
  3. Validar la ambivalencia como parte del proceso: muchas personas con ideación suicida no desean morir, sino dejar de sufrir. Reconocer y legitimar esa ambivalencia permite abrir espacios de diálogo y construcción de salidas alternativas.
  4. Sostener una presencia terapéutica continua: la regularidad, autenticidad y compromiso del vínculo terapéutico constituye, en sí mismo, un potente factor de protección, sobre todo en los momentos de mayor incertidumbre.
  5. Involucrar a la red de apoyo: contar con personas significativas —profesionales o no— como parte de una estrategia de cuidado compartido permite sostener lo que, individualmente, resulta imposible de controlar.

Conclusión: hacia una ética de la incertidumbre en salud mental

Aceptar la incertidumbre como parte consustancial del trabajo clínico con la conducta suicida no representa un acto de derrota, sino una señal de madurez epistemológica y ética. Nos recuerda que el sufrimiento humano, al igual que los fenómenos cuánticos, no puede reducirse a modelos lineales ni a pronósticos infalibles. Nos convoca a estar presentes más que a saber, a acompañar más que a controlar, a sostener más que a resolver.

Desde esta perspectiva, el principio de Heisenberg deja de ser únicamente una formulación física para convertirse en una metáfora potente de nuestro quehacer clínico: estar junto al otro en el vértigo de lo incierto, con la esperanza de que, en ese acompañamiento, emerja una posibilidad de vida que antes no estaba.

Referencias bibliográficas

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Luis Fernando López Martínez

Luis Fernando López Martínez

Psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta.

Psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta de adultos/adolescentes y Formador. Profesor en la UCM. Director Área Sanitaria, Codirector de ISNISS.  Fundador y creador de Proyecto ISNISS del Programa de Doctorado en Psicología de la Salud de la UNED.  Coordinador Técnico del Programa Hablemos de Suicidio del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Profesor de la UPV en el Especialista Universitario en Suicidología Investigador doctoral de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales, redes sociales e Internet. Profesor en diversas universidades públicas y privadas a nivel nacional e internacional. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Psicoterapias Humanistas. Máster en Intervención Comunitaria. Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Técnico Experto en Violencia de Género. Experto en Duelo. Experto en Prevención e intervención en la conducta suicida. Experto en redes sociales e Internet.

Autor de las obras publicadas:

  • Peajes Emocionales: un viaje de tu interior.
  • Duelo, autolesión y conducta suicida: desafíos en la era digital
  • Guía Práctica de la Autolesión y el Suicidio en entornos digitales.
  • Abordaje Integral de la Conducta Suicida y Autolesiva. Guía para familias y profesionales
  • Palabras que curan. El poder de las palabras en la autolesión y el suicidio.

 

 

 

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